Sopa restaurativa de pollo con miso y jengibre
Tiempo prep:
25–30 minutos
Tiempo elab:
25–30 minutos
Porciones:
4
Nivel:
Sopa
Acerca de la Receta
Esta sopa actúa como un bálsamo para el intestino y el sistema inmune. El caldo de huesos aporta colágeno, glicina y minerales que ayudan a reparar la mucosa intestinal.
El miso sin pasteurizar aporta bacterias vivas que favorecen la digestión, la absorción de nutrientes y la producción de serotonina intestinal.
Por último, el jengibre mejora la circulación, reduce inflamación y apoya la digestión. Es probiótica e ideal para estados de cansancio, convalecencia o desequilibrio digestivo.

Ingredientes
1 pechuga o muslos de pollo ya cocido y deshebrado
1 litro de caldo de huesos
1 taza del caldo donde se coció el pollo
1 cucharada de miso sin pasteurizar (blanco o rojo)
1 trocito de jengibre fresco rallado
1 cucharada de vinagre de manzana
Cebollín, cilantro o alga nori para servir
Limón amarillo al gusto
Preparación
En una olla, coloca el caldo de huesos, el pollo deshebrado y el jengibre rallado.
Cocina a fuego bajo durante 20–30 minutos para que se integren los sabores y el caldo se vuelva más concentrado.
Retira del fuego.
En un tazón aparte, disuelve el miso en un poco de caldo caliente (no hirviendo).
Incorpora el miso a la sopa ya fuera del fuego para conservar sus bacterias vivas.
Ajusta con vinagre de manzana si deseas.
Sirve con cebollín, cilantro o alga nori y unas gotas de limón amarillo.
