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Alimentos Ultraprocesados

Los alimentos procesados industrialmente, las bebidas azucaradas y la comida rápida están desplazando a las dietas tradicionales más nutritivas, lo que genera efectos alarmantes en la salud.

Hoy en día, los alimentos ultraprocesados, también conocidos como UPF, pueden resultar cómodos (listos para consumir y con una larga vida útil), muy atractivos (hiperpalatables) para los consumidores, además de muy rentables (bajo coste de los ingredientes) para sus fabricantes. Sin embargo, estos alimentos no son saludables, suelen tener un desequilibrio nutricional, tienden a consumirse en exceso y reemplazan a todos los demás grupos de alimentos que sí son saludables. Por el contrario, estas dietas industrializadas llenas de carbohidratos y aceites vegetales procesados, arruinan nuestra herencia genética.


Los alimentos ultraprocesados son aquellos que han sido modificados intensamente a partir de procesos industriales y contienen un alto contenido de azúcares, grasas, harinas refinadas, sodio y/o aceites vegetales refinados.


Es decir, son alimentos muy baratos de crear que contienen potenciadores del sabor muy adictivos que enganchan al consumidor con ingredientes agradables al paladar. Son productos que no contienen un alimento entero reconocible, sino largas listas de aditivos, con 5 o más ingredientes.Tienen ingredientes químicos como conservadores, estabilizadores, emulsionantes, disolventes, edulcorantes, resaltadores sensoriales, así como saborizantes y colorantes artificiales. Son bajos en proteína, fibra alimentaria, minerales y vitaminas, y su consumo contribuye a una nutrición deficiente.


Resultados de estudios indican que el consumo de alimentos ultraprocesados, está vinculado con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, como la obesidad, la diabetes y enfermedades cardiovasculares, enfermedades mentales, además de disbiosis y daños a nuestra microbiota intestinal.


Entre los diferentes tipos de productos ultraprocesados que encontramos en el súper destacan:

  • Bebidas azucaradas

  • Snacks (galletas, papas fritas, palomitas de maíz y otros productos procesados)

  • Productos precocinados

  • Bollería industrial

  • Alimentos congelados

  • Alimentos de comida rápida


Debido a la naturaleza de la mayoría de sus ingredientes, así como a los aditivos empleados en su fabricación, algunos de estos productos pueden simular platos caseros, pero no tienen nada que ver.


Es importante aclarar que no todos los alimentos envasados o procesados industrialmente pueden considerarse ultraprocesados. Por ejemplo, los productos frescos envasados como las frutas congeladas y verduras enlatadas o encurtidos no se consideran ultraprocesados.


¿Deberías preocuparte por la UPF?


Como mencioné anteriormente, es importante tener en cuenta que muchos alimentos ultraprocesados, como pasteles, panes, chocolate, papas fritas y platos preparados listos para calentar, tienen ingredientes químicos que, en muchos casos no son aptos para consumo humano, así como un alto contenido calórico, sal y azúcares. Por lo tanto, su consumo aumenta el riesgo y puede provocar efectos negativos en tu salud como trastornos gastrointestinales y daños a tu flora intestinal, reacciones alérgicas, trastornos del sueño, enfermedad cardiovascular y trastornos mentales.


Además, dado que la mayoría de estos alimentos tienen un impacto negativo en la sensación de saciedad (debido a ingredientes como el glutamato monosódico), contribuyen a un consumo mayor e innecesario de calorías. Algunos estudios como lo es el caso del estudio de la OMS sobre la importancia de los alimentos ultraprocesados en la epidemia de sobrepeso en América Latina, sugieren que el consumo de estos alimentos puede estar relacionado con un mayor riesgo de obesidad y sobrepeso. Estos alimentos no son la única causa de la obesidad, pero sí son un factor de riesgo más.


¿Cuál es mi recomendación?


Una buena forma de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados, es cocinando en casa nuestra propia comida puesto que así tendremos un mayor control sobre los alimentos que ingerimos. Planificar previamente las comidas y hacer tus menús con anticipación son buenos hábitos, ya que acudirás al mercado sabiendo qué debes comprar y así evitar malas decisiones de último minuto.


Al seguir una dieta saludable, es importante centrarse en el consumo de alimentos no procesados ​​como frutas y verduras, carne y productos lácteos enteros, crudos y sin azúcares añadidos. Recomiendo incluir en tu dieta caldo de huesos, alimentos densos y ricos en nutrientes, y otros alimentos conservados naturalmente como los fermentos o preparados tradicionalmente.


A la hora de ir al súper es importante elegir alimentos frescos, enteros, orgánicos, locales y naturales y, como norma general, reducir el consumo de alimentos envasados o buscar alternativas saludables directamente de pequeños productores. Te recomiendo aprender a leer las etiquetas de los alimentos para entender qué ingredientes se están utilizando. De esta forma puedes tomar decisiones informadas sobre lo que estás comiendo.


Es importante que tomes en cuenta que una dieta equilibrada y variada, así como el ejercicio físico frecuente y bajar tus niveles de estrés, son la mejor manera de mantenerte en buena salud.


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